ADN 502

Un sueño hecho realidad – Cataratas de La Igualdad

Foto: Morsa Viajera en San Marcos

Creí que no había forma de que algo así existiera en el país, había visto cataratas gigantes en películas o en internet, pero las cosas que ves en las películas pueden fácilmente engañarte. Pero ese día, cuando asomé la cabeza después de una empinada curva, vi a lo lejos una montaña y desde su borde se dejaba caer en caída libre una cantidad inmensa de agua… Era una catarata gigante y estaba en mi país. Mi sueño se hizo realidad.

En Búsqueda del Quetzal

El viaje iniciaría en San Marcos, un departamento que contiene muchos lugares para conocer, nuestro viaje nos había llevado aquí por una razón, tratar de encontrar al escurridizo quetzal, no se crean, si ustedes han visto fotos y videos de nuestra hermosa ave nacional deben saber que tomarlas es cosa de mucha paciencia y también de suerte, habíamos recorrido antes otros lugares en donde el quetzal es observado de manera regular, pero no habíamos tenido suerte, yo no soy una persona que se rinde fácilmente, así que había decidido que ese día sería bueno para encontrarlo, me encontraba en un lugar llamado El Refugio del Quetzal, su nombre me inspiraba mucha seguridad, tenía toda la actitud, las ganas y el equipo para filmarlo, me imaginaba su majestuosidad y esperaba que decidiera compartirla con mi cámara.

¿Se imaginan un vídeo así?

Si ustedes quieren visitar este lugar, deben saber que el precio de su entrada es de tan solo quince quetzales. Al llegar al lugar observé bien las grandes llanuras que te dan la bienvenida, decenas de vacas se aglomeraban comiendo el pasto verde que les rodea, la entrada al sendero del quetzal estaba un poco más adelante, empecé a caminar con mi objetivo claro.

—Tene cuidado. —Me dijo alguien.

Volteé y vi a un señor, las canas pintaban su cabeza, su semblante me daba una seguridad inesperada.

—¿Quién es usted? —Le dije.

—Soy el guarda recursos del parque, ¿Vas a grabar el quetzal? —Me preguntó.

—Sí, esa es la idea. —Respondí

Me explicó que si ese era mi plan debía ir en silencio, los quetzales son animales tímidos ante los humanos, es muy raro que se dejen ver, y para hacerlo, al igual que para observar otras aves es necesaria la paciencia y la suerte. Así que me senté en el punto que él me dijo y esperé. Y esperé.

Refugio del Quetzal, San Marcos, Guatemala.

Unos minutos después lo escuché, su canto es particular, tan dulce que parece como si tratara de empalagar tus oídos desde lejos. Alisté la cámara, la apunte hacia arriba y lo vi, por el rabillo del ojo, casi como a un fantasma que simplemente juega contigo. Sujeté rápido la cámara y la dirigí hacia el lugar, pero fue inútil, ya no estaba allí.

Después de casi una hora, Don Tulio, el guarda recursos se acercó.

—Nada de suerte. —Me dijo.

—A veces pasa, hay días que pasan horas antes de que tengan suerte, pero no se preocupe, ya aparecerá. —Susurró, mientras miraba las puntas de los árboles.

Mientras había estado allí, mis oídos habían escuchado un rio a lo lejos, pero el agua sonaba más fuerte por momentos. Así que le pregunté.

—Mire, por allá hay un rio verdad. —Señale.

—Ah, no es un río me dijo, es una catarata. —Respondió.

Don Tulio me dijo que cerca del lugar había varias de ellas, y que a unos kilómetros estaba la más grande de Centroamérica.

Mi Plan había cambiado, el escurridizo quetzal tendría que esperarme, no lo podría ver ese día, mi tiempo era limitado y ahora quería ver con mis propios ojos la enorme catarata que según Don Tulio, me iba a dejar con la boca abierta.

Agarré mis cosas y me dirigí hacia mi próximo destino, el centro ecoturístico la igualdad.

La aventura para encontrar la catarata iniciaba, el precio de entrada es de tan solo doce quetzales y mi ánimo estaba al 100, no había podido ver al quetzal, pero cuando uno viaja uno se tiene que acomodar a lo que los Dioses viajeros te lancen.

Empecé a caminar, me empezaba a adentrar entre las montañas, a lo lejos podía ver el impresionante volcán Tajumulco, el volcán más alto del país, su majestuosidad es imponente. El camino es considerable, después de más o menos media hora. La vi.

Cataratas de la Igualdad, San Marcos, Guatemala

Como en mis sueños, mi búsqueda del quetzal no había funcionado, pero a cambio había encontrado la catarata más impresionante que había visto en mi vida entera, con unos 187 metros de altura se alzaba imponente entre la montaña, sin duda una vista digna de contemplar, así que a lo lejos, me senté y la vi, desde su borde se dejaba caer en caída libre una cantidad inmensa de agua… la magia de viajar se apoderaba de mi espíritu, ese sentimiento para el que los seres humanos fueron diseñados se apoderaba de mí, el sentimiento que solo llega a ti cuando descubres algo nuevo.

Una Morsa sintiendo el poder de la madre tierra.

Caminé con paso firme, estaba decidido a llegar a su base, y allí en las orillas de sus aguas, sin pensarlo, decidí meterme al agua, quería saber cómo se sentía recibir su poder sobre mis hombros, el agua estaba súper fría y ni siquiera me pude acercar mucho, solo sentía el viento soplando de una forma intensa hacia mí, como si estuviera en el ojo de un huracán.

—Tene cuidado. —Me dijo alguien.

Volteé, era la segunda vez en el día que alguien me decía algo así, pero esta vez era una muchacha, la juventud brotaba de ella.

—Gracias, no iba a seguir más, esta dura el agua. —le dije.

Ella sonrió, me contó que era la hija de Jorge Francisco de León, el hace años había descubierto estas cataratas y explorando más encontró el nacimiento de agua del lugar, en donde el agua sale hirviendo. Ella me contó que el acceso a las piscinas de aguas termales que vienen de ese nacimiento también está incluido en la entrada. Aún tenía más que conocer, así que contento por haber descubierto esto, me dirigí hacia las piscinas, encontrarlas fue como encontrar un oasis en el desierto, no sé ustedes, pero yo soy súper fan de las aguas termales, así que me metí a una que estaba en el punto exacto para mí. Allí pase la tarde completa. Hubo un momento en el que me dormí a las orillas de una piscina, y soñé, soñé que caía de una cascada enorme, pero ahora sabía dónde estaba. Estaba en las cataratas de la igualdad en San Marcos.

Espero de todo corazón disfrutes de tus próximos viajes, seguiremos compartiéndote semana a semana historias que se dieron en algún lugar del país para que tú mismo te animes a aventurarte. Recuerda visitarnos en nuestras redes sociales, estamos en ellas como @morsaviajera, recuerda disfruta de la vida y no tengas miedo de gastar tus pies. ¡Felices viajes!

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